Prueba: Mercedes-Benz Clase A

La cuarta generación del hatchback llega importada de Europa con buena calidad, eficiente dinámica y motor turbo con 163 caballos y buena seguridad. Versión Progressive a prueba.  

BARRA NOTAS 3

Texto y fotos: Gastón Vanini.

Presente en el mercado argentino desde octubre de 2018 (informe), la cuarta generación del Mercedes-Benz Clase A es una de las opciones “premium” dentro de los hatchbacks del segmento C.    

Antes de analizar el nuevo modelo importado de Alemania, un breve repaso por su historia: la primera generación nació como un monovolumen del segmento B (llegó a Argentina), lo que se repitió en el capítulo siguiente (desconocido localmente). Luego, con la tercera generación se convirtió en un hatchback del segmento C, la misma receta utilizada para el modelo actual.    

Tuvimos la posibilidad de manejar durante una semana la versión A 200 Progressive, la intermedia de la gama local, que también posee la A 200 Style (con la misma mecánica) y la A 250 AMG-Line, con mayor potencia y torque.

Aunque siempre es un rubro regido por los gustos, el diseño exterior es, sin dudas, uno de los puntos fuertes del Clase A. El nuevo lenguaje estético de la marca alemana es realmente atractivo, con un sector frontal en el que se destacan las delgadas ópticas con tiras de luces diurnas LED y la parrilla rectangular con barra cromada y generosa estrella.    

Los paneles laterales lucen el generoso capot e incluyen una zona vidriada con una marcada curvatura en las puertas traseras, lo que se combina con el grueso parante posterior y las nuevas molduras que recorren el sector por encima de las manijas de las puertas. La versión Progressive además posee atractivas llantas son de aleación con dos colores y 17 pulgadas, que llenan bien los pasarruedas.    

Otra de las grandes novedades del hatchback está en el sector trasero, donde recibió un nuevo conjunto de ópticas dobles y horizontales, que se combinan con el paragolpes con detalles cromados, incluyendo apliques que simulan las salidas de escape.    

En cuanto a las dimensiones, cuenta con 4,42 metros de largo (unos 13 centímetros más que el modelo anterior), 1,80 de ancho, 1,44 de altura y 2,73 de distancia entre ejes (unos 3 cm más).

La revolución del nuevo Clase A está en el interior, donde posee un panel de a bordo completamente diferente dominado por las líneas horizontales y con un interesante sistema de iluminación ambiental con 64 colores que está presente en tiras horizontales, en las salidas de aire de la climatización, en las puertas y en el sector de las piernas.    

la digitalización a través de dos pantallas que conforman un solo bloque tipo “tablet”: hay una de 7 pulgadas destinada al tablero de instrumentos (ampliamente configurable) y otra táctil de 10,25” para el sistema multimedia MBUX, que demuestra buena rapidez e incluye integración para teléfonos inteligentes a través de Android Auto y Apple CarPlay y control de voz, para quitar menos atención a la conducción.    

A lo mencionado anteriormente se suman los asientos de confort, los tapizados de tela y símil cuero y los apliques de color carbono.   

También se destaca por la calidad de sus materiales, con plásticos blandos en el panel de a bordo y las puertas, apliques con color de carbono, teclas con excelente tacto y agradables tapizados mixtos y oscuros con tela y cuero ecológico.    

Por su parte, el volante multifunción con estilo deportivo y excelente tacto se regula ampliamente en altura y profundidad y forma parte de una posición de manejo sin reproches, ya que además posee una butaca cómoda y con buena sujeción, extensor de cojín, amplias regulaciones eléctricas y memorias.    

También se destaca el selector de la caja a través de una palanca ubicada en la columna de dirección, presente en los nuevos modelos de la marca, lo que deja espacio en la consola central para otros sistemas, como el “Touchpad” para comandar el sistema multimedia.  

En las plazas traseras, el hatchback ofrece una adecuada habitabilidad para dos personas adultas, mientras que la quinta plaza está algo limitada y el baúl tiene correctos 370 litros, 29 más que el modelo al que reemplaza. Además, la visibilidad general desde el interior podría ser mejor.

El Clase A Progressive además cuenta con climatizador automático de una zona y ayuda activa para estacionar.

Entre los faltantes figuran el navegador satelital, el techo corredizo, el acceso sin llave y el climatizador bizona, que forman parte de la versión A 250 AMG-Line.   

Más detalles en la ficha técnica y de equipamiento (abajo).

Nuevamente se destaca por el completo equipamiento, que incluye ABS con servofreno de emergencia, controles electrónicos de estabilidad y de tracción, airbags frontales, laterales delanteros, de cortina y para las rodillas del conductor (7), asistencia para el arranque en pendiente con función Hold (retención de frenado), alarma antirrobo con detección de rotura de cristales, control de presión de neumáticos, monitoreo de cansancio del conductor, luces diurnas LED y luces delanteras LED High Performance (altas y bajas), que ofrecen buena visibilidad  

Además, el Clase A alcanzó las cinco estrellas (la nota máxima) en las pruebas de Euro NCAP. Seguridad garantizada. Sin embargo, carece de luces antiniebla delanteras, que se podrían sumar a las traseras.   

Tampoco posee asistencias a la conducción, como frenado automático, asistencia de salida de carril y control de velocidad crucero adaptativo. Deberían estar presentes.    

Lo más grave para el mercado local es la ausencia de la rueda de auxilio. La marca ofrece sólo un kit para reparar pinchaduras. Y en el A 250 AMG-Line suma los neumáticos con sistema de rodadura de emergencia, que tampoco es la mejor solución… 

La flamante Clase A estrenó un nuevo motor naftero 1.3 con cuatro cilindros, 16 válvulas, inyección directa de combustible, turbocompresor e intercooler, que genera 163 caballos de potencia a 5.500 rpm y 250 Nm de torque cuando trabaja a sólo 1.620 rpm. Se combina con el sistema de apagado y encendido automático, para disminuir los consumos y las emisiones contaminantes.  

La única opción de caja es la automática 7G-DCT, que se destaca por su sistema de doble embrague, las siete marchas, la levas en el volante y el selector con palanca ubicado en la columna de dirección, algo a lo que hay que acostumbrarse, pero que termina siendo muy práctico. La tracción, por su parte, está a cargo de las ruedas delanteras.   

Además, cuenta con dirección con asistencia eléctrica, suspensión independiente adelante y semi independiente atrás y frenos con cuatro discos.

Digno representante del “downsizing “, el motor responde muy bien desde bajas revoluciones, lo que junto a la rapidez de los cambios de la caja brinda reacciones muy ágiles que son bienvenidas en cualquier circunstancia de conducción: desde la ciudad hasta los sobrepasos en la ruta, donde el conjunto brinda gran seguridad y propone ritmos rápidos. En condiciones normales, la caja busca siempre el cambio más bajo, mientras que, con el pedido del acelerador, estira los cambios para lograr mejores prestaciones. En esto también tiene que ver el selector de manejo Dynamic Select, que incluye el modo Sport.   

La combinación de la mecánica con un peso de cerca de 1.300 kilogramos permite atractivas prestaciones, ya que el Clase A acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos, mientras que la velocidad máxima, según la marca, es de 225 km/h.  

En cuanto a los consumos, el conjunto se vuelve a destacar con un gasto de 5,7 litros cada 100 kilómetros a una velocidad de 100 km/h, de 7 l/100 km a 130 km/h y de 10,3 litros en la ciudad. Cifras contenidas.    

Por su parte, la dirección posee una respuesta impecable: es muy liviana a bajas velocidades y muy rápida y directa ante exigencias. Brinda placer al conductor.  

En cuanto a la suspensión, el nuevo Clase A se luce con su equilibrio dinámico entre la ciudad y lo veloz. En el primero de los ámbitos, se destaca el confort de marcha. Sin embargo, podría tener un sistema independiente trasero para sumar aún más confort. Además, el despeje respecto del suelo está limitado, lo que obliga a tener cuidado, por ejemplo, en cunetas y lomos. 

En la ruta, conducir el nuevo hatchback de Mercedes-Benz también es un placer gracias a la buena estabilidad en línea recta, la dirección que se endurece y las respuestas francas en las curvas, donde dobla con seguridad e inclinaciones de carrocería moderadas. Además, los neumáticos Hankook Ventus S1 con perfil bajo (205/55) resultan aptos para para ambos escenarios.  

Los frenos, por su parte, responden de forma eficaz, con una detención de 100 km/h a cero resuelta en 39,2 metros.

El nuevo Mercedes-Benz A 200 Progressive cuesta 43.500 dólares, mientras que la versión Style, la más accesible de la gama, cotiza a 38.900. Por su parte, el A 250 AMG-Line cuesta 52.900 dólares. La garantía cubre dos años sin límite de kilometraje, lo que podría ser mejor.

BARRA NOTAS 3

* Diseño exterior  

* Calidad general  

* Equilibrio de suspensiones  

* Eficiencia motriz/prestaciones/consumos  

* Seguridad  

* Faltantes de confort  

* Sin asistencias a la conducción  

* Despeje del suelo  

* Sin rueda de auxilio  

* Garantía  

Descargar, acá.

Aceleración 0 a 100 km/h: 8,3 segundos

Velocidad máxima oficial: 225 km/h

Frenada 100 km/h-0: 39,2 metros

Consumo urbano:  10,3 l/100 km

Consumo a 100 km/h: 5,7 l/100 km

Consumo a 130 km/h: 7 l/100 km

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